Alegría tras la absolución de dos enfermeras cristianas acusadas de blasfemia en Pakistán

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El veredicto judicial supone un avance «positivo y poco habitual», ya que los tribunales locales suelen mostrarse reacios a absolver a los acusados de blasfemia debido a la presión social.

Dos enfermeras cristianas en Pakistán han sido absueltas de blasfemia en una sentencia judicial histórica, que pone fin a un calvario de más de cuatro años y medio. La defensa legal de Mariam Lal y Newosh Arooj corrió a cargo de la Comisión Nacional (Católica) para la Justicia y la Paz (NCJP), que cuenta con el apoyo de Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN).

En abril de 2021, Mariam, entonces de 52 años, y Newosh, de 19, fueron acusadas por un médico superior del Hospital Civil de Faisalabad de «profanar» una pegatina con una inscripción islámica pegada en un armario. Cuando se difundió la noticia de las acusaciones, las dos enfermeras escaparon por poco de ser linchadas por una multitud enfurecida y luego fueron acusadas de blasfemia en virtud del artículo 295-B del Código Penal de Pakistán, que prohíbe la cadena perpetua por dañar el texto del Corán. Ambas enfermeras fueron detenidas y encarceladas durante cinco meses por las autoridades pakistaníes.

Ante las amenazas contra sus vidas, se permitió a Mariam y Newosh no comparecer ante el tribunal en público para garantizar su seguridad. A lo largo del juicio, las dos mujeres y su equipo legal soportaron amenazas de extremistas, y las dos enfermeras no pudieron trabajar.

El caso se resolvió finalmente en noviembre, cuando el juez de distrito las absolvió a ambas de blasfemia, afirmando que el denunciante no había podido fundamentar la acusación.

El plazo para apelar la decisión del tribunal ya ha vencido y, teniendo en cuenta el interés que ACN ha mostrado desde hace tiempo por el caso, el NCJP (Faisalabad) autorizó a la organización benéfica a dar a conocer la noticia de la absolución.

Una delegación de ACN se reunió en secreto con las dos enfermeras durante una visita anterior a Pakistán en 2023.

El resultado del caso supone un cambio significativo con respecto a la práctica habitual de remitir los casos de blasfemia a los tribunales superiores para su resolución, debido a la presión que ejerce sobre el poder judicial los agitadores extremistas de Pakistán.

El director de la NCJP (Faisalabad), el padre Khalid Rashid Ali, declaró a ACN que «este caso representa un avance nuevo e importante, ya que el propio tribunal de primera instancia desestimó los cargos basándose en las pruebas». En Pakistán, los tribunales de primera instancia suelen mostrarse reacios a absolver en los casos de blasfemia debido a la presión social y los riesgos para la seguridad, por lo que remiten las decisiones a tribunales superiores».

«La decisión independiente y valiente de un tribunal de distrito en este caso supone un cambio positivo y poco habitual en la práctica judicial», añadió.

El padre Rashid Asi explicó la inmensa carga que este caso ha supuesto para las dos mujeres, diciendo que sus familias están «aliviadas y agradecidas por la absolución», pero que aún se sienten bajo presión. «Nuestra lucha continúa ahora por un futuro seguro, la rehabilitación y la reintegración digna de las enfermeras, porque la justicia no termina con la absolución, solo se cumple cuando se puede reconstruir la vida con dignidad».

El padre Rashid Asi elogió especialmente al obispo Indrias Rehmat, de Faisalabad, que defendió la causa de las enfermeras, y a los abogados Sanaullah Baig y Shahid Anwar, quienes, según dijo, «se enfrentaron a graves amenazas por parte de extremistas opuestos a la defensa de las acusadas».

El padre Rashid Asi agradeció a ACN su ayuda diciendo: «Estoy profundamente agradecido a Ayuda a la Iglesia Necesitada por tratar este caso no solo como una cuestión legal, sino como una cuestión de dignidad humana, conciencia y fe. Sus oraciones, su ayuda económica y su solidaridad internacional no solo fortalecieron a las dos enfermeras, sino que también nos recordaron que la Iglesia y la comunidad internacional no permanecen en silencio en tiempos de sufrimiento».

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