“Las familias se sentirán aliviadas y felices al saber que quienes planearon el secuestro de sus hijos han sido arrestados”, afirma Mons. Bulus Yohanna
Mons. Bulus Yohanna, obispo de Kontagora, ha acogido con satisfacción los informes de que las fuerzas de seguridad en Nigeria han arrestado a personas supuestamente implicadas en el secuestro masivo ocurrido el 21 de noviembre de 2025 en la escuela católica St. Mary’s de Papiri, en la diócesis de Kontagora.
265 estudiantes y miembros del personal fueron secuestrados en un crimen que conmocionó al país y atrajo la atención internacional sobre la creciente inseguridad que afecta a muchas comunidades.
Durante varias semanas, el obispo Bulus Yohanna pidió oraciones y reclamó justicia para las víctimas y sus familias. La detención de los presuntos implicados supone ahora un paso importante hacia el esclarecimiento de uno de los ataques más graves sufridos por una institución católica educativa en los últimos años.
Esperanza para Nigeria
Según la información difundida en la prensa por el Departamento de Servicios de Seguridad del Estado (DSS) de Nigeria, cinco sospechosos fueron arrestados por haber proporcionado apoyo logístico y armamento al grupo responsable del secuestro. Entre los detenidos se encuentran dos ciudadanos extranjeros. Durante la operación, las autoridades informaron de la incautación de varias armas y municiones.
En respuesta a la noticia, el obispo Bulus Yohanna de la Diócesis de Kontagora declaró a la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN) que los arrestos traen esperanza a las víctimas y a sus familias:
“Durante mucho tiempo, temimos que la cuestión de llevar a los responsables ante la justicia cayese en el olvido. Sin embargo, estamos agradecidos de que el gobierno haya seguido haciendo esfuerzos para identificar y arrestar a los responsables”, afirmó el obispo Yohanna en sus declaraciones.
Según Mons. Bulus, los arrestos son una señal alentadora de que el sufrimiento padecido por las víctimas no ha sido ignorado: “Las familias se sentirán aliviadas y felices al saber que quienes planearon el secuestro de sus hijos han sido arrestados. Esto es realmente una buena noticia”.
Sin embargo, el obispo subrayó que los arrestos por sí solos no son suficientes. Pidió a las autoridades que garanticen que los responsables sean procesados y llevados ante la justicia mediante un proceso transparente.
“Una cosa es detener a individuos, pero otra muy distinta es exigirles cuentas mediante un castigo apropiado. Dicha acción es necesaria no solo para proporcionar justicia a las víctimas y sus familias, sino también para servir de elemento disuasivo para otros que puedan tener intenciones similares”.
Nigeria ha sido testigo de una serie de secuestros masivos de estudiantes, clérigos y civiles en los últimos años, especialmente en las regiones norte y central del país. Muchas comunidades cristianas siguen viviendo bajo la amenaza constante de ataques, secuestros y violencia perpetrada por bandas criminales y grupos extremistas.
Obispo Yohanna pide que los juicios y sentencias sean públicos y transparentes
Para Mons. Bulus, la siguiente etapa es crucial. Pidió a las autoridades nigerianas que lleven a cabo cualquier procedimiento legal de forma pública y transparente, asegurando que las familias de las víctimas estén informadas de los resultados.
“Los juicios y sentencias deben llevarse a cabo de forma pública y transparente. El resultado y las penas impuestas deben comunicarse claramente para que las familias puedan encontrar cierto alivio, sabiendo que, a pesar del trauma y sufrimiento que han padecido, algo positivo ha resultado de su larga lucha por la justicia”, pidió el obispo Bulus Yohanna.
El obispo también apeló a la comunidad internacional para que no pierda interés en el caso: “Esperamos que la comunidad internacional, incluidas organizaciones como ACN, siga su labor defendiendo la importancia de la rendición de cuentas e insistiendo en que los responsables sean debidamente castigados”.
ACN apoya a la Iglesia en Nigeria mediante asistencia pastoral, humanitaria y espiritual, al tiempo que quiere dar una voz a la Iglesia local y llamar la atención de la comunidad internacional sobre los terribles desafíos que enfrentan las comunidades cristianas afectadas por la enorme violencia e inseguridad.
– María Lozano

