La profanación de Medjugorje se suma a la creciente ola de ataques contra iglesias

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Desde España hasta Estados Unidos, varias iglesias han sido objeto de actos vandálicos en los últimos tres meses. Aunque los ataques parecen no estar relacionados entre sí, ponen de relieve que la libertad religiosa no puede darse por sentada, incluso en países de mayoría cristiana.

El conocido santuario de Medjugorje, en Bosnia y Herzegovina, sufrió un acto vandálico y una profanación durante la madrugada del 28 de julio. Las autoridades locales han abierto una investigación sobre lo ocurrido, que incluyó la profanación de una imagen de la Virgen María y un incendio que causó daños en el recinto.

Este episodio se suma a una serie de ataques contra iglesias registrados en distintos países de Europa y América. Actos de vandalismo, profanaciones, incendios provocados y robos han despertado preocupación por el aumento de los ataques contra lugares de culto cristianos.

Aunque las circunstancias y motivaciones detrás de cada caso varían, todos tienen un elemento en común: las iglesias y los símbolos religiosos cristianos fueron deliberadamente atacados. La sucesión de incidentes ha alarmado a las comunidades locales y ha renovado la preocupación por la creciente hostilidad hacia los lugares de culto, incluso en países donde los cristianos constituyen la mayoría de la población.

Según información recopilada por Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN) a partir de medios locales, ocurrieron incidentes en España, Francia, Italia, Bélgica, Colombia, Nicaragua, México y Estados Unidos.

Otros ataques a la Iglesia alrededor del mundo

En Nicaragua, un país donde la Iglesia ha sufrido una severa persecución por parte del Estado en los últimos años, una parroquia de la Diócesis de Estelí fue asaltada en dos ocasiones, los días 13 y 16 de junio. Los ladrones se llevaron instrumentos musicales y mobiliario, pero también destruyeron una imagen de Jesús en la parroquia de Francisco de Asís. El padre Muñoz expresó su pesar por lo ocurrido y afirmó que el incidente refleja una pérdida de valores y de respeto por lo sagrado. El sacerdote añadió que los responsables desconocían la sacralidad de la casa de Dios y señaló que también robaron una bombona de gas.

Otro hecho especialmente preocupante tuvo lugar en el suroeste de Francia, donde varios individuos irrumpieron en una iglesia de Mugron y robaron el Santísimo Sacramento del sagrario. El allanamiento tuvo lugar entre el 14 y el 17 de junio y está siendo investigado por las autoridades. Un hecho similar ocurrió entre el 5 y el 6 de julio en la iglesia de San Pedro y San Pablo, en Lille, de donde fueron robados objetos litúrgicos y el sagrario con las hostias consagradas. También el 5 de julio, un hombre irrumpió en la iglesia de San Esteban, en Mulhouse, y causó importantes destrozos en la cruz del altar, varios bancos y los confesionarios. Posteriormente fue detenido y las autoridades lo consideraron inimputable por motivos psiquiátricos. Estos episodios son los más recientes de una larga serie de ataques contra iglesias en Francia, donde los incendios provocados en templos católicos se han vuelto relativamente frecuentes. El 12 de junio, pocos días antes de la profanación de Mugron, dos iglesias resultaron parcialmente destruidas por incendios en Bretaña y Gers. Días después, el 24 de junio, un mantel de altar fue incendiado en una iglesia de Val d’Oust.

Ataques similares mediante incendios provocados también se registraron en Bélgica el 8 de junio, en Italia el 16 de junio, en Irlanda del Norte el 28 de junio y en Alemania el 29 de junio. En este último país, unos días antes, el 22 de junio, un hombre fue detenido por causar graves daños al órgano y a varias obras de arte religioso de una iglesia de Friesoythe.

En México, la diócesis de Saltillo también sufrió el robo del Santísimo Sacramento del sagrario el 12 de junio. En este caso, todo apunta a que los responsables buscaban los vasos sagrados más que la propia Eucaristía, ya que abandonaron las hostias consagradas en las inmediaciones del templo. El obispo de la diócesis pidió a los fieles que rezaran y dispuso un acto de reparación antes de reabrir la iglesia al culto.

Más recientemente, el 12 de julio, varias personas irrumpieron en tres iglesias de la diócesis de Santo Domingo, en la República Dominicana. Tras forzar los sagrarios para sustraer los vasos sagrados, dejaron la Eucaristía esparcida por el suelo y sobre el altar.

También se produjeron actos de vandalismo en España. En Cataluña, un grupo de jóvenes irrumpió en la Iglesia de Nuestra Señora de la Paz, en Òdena, el 19 de mayo, causando graves daños materiales en el interior, profanando el altar y una Biblia, robando objetos metálicos, incluidos instrumentos, y realizando pintadas las paredes. El incidente provocó indignación entre los vecinos, que además mostraron su malestar cuando las autoridades decidieron precintar la iglesia para evitar nuevos actos vandálicos en lugar de reforzar la seguridad.

El 8 de junio, un joven fue arrestado en Polonia tras vandalizar y profanar la Iglesia de la Asunción en Łubów, Polonia. Aparentemente bajo los efectos del alcohol, el hombre orinó en el suelo del templo, además de dañar varios objetos religiosos.

Un ataque de mayor gravedad tuvo lugar en Colombia, el domingo 21 de junio, donde un grupo armado no identificado utilizó drones para disparar explosivos contra una iglesia cristiana en el norte del país. Un niño de diez años murió en el ataque, que también dejó cinco heridos. El norte de Colombia es una zona especialmente afectada por la violencia interna, aunque no está claro si el objetivo era la iglesia o si esta fue alcanzada en el marco de ataques más amplios en la zona.

También en Colombia, en la ciudad de Cali, un hombre causó graves daños en la capilla de La Ermita el 6 de mayo, rompiendo estatuas y destruyendo valiosas obras de arte sacro. El autor, de 27 años, fue arrestado rápidamente, y las autoridades creen que sufría un ataque psicótico. Aún así, los daños causados generaron gran conmoción entre la población.

Ese mismo día, pero en Oakland, California, agresores desconocidos dañaron la Iglesia de San Columba, rompiendo cruces y otras imágenes religiosas e incluso dañando una fuente que se había erigido en memoria de seis estudiantes irlandeses de intercambio que fallecieron en un accidente en 2015. La Conferencia Episcopal de Estados Unidos mantiene un registro de este tipo de incidentes, que actualiza periódicamente.

Esta oleada de ataques confirma la advertencia por el experto en libertad religiosa José Luis Bazán, uno de los autores del Informe sobre la Libertad Religiosa en el Mundo de ACN, de que la libertad religiosa y el derecho a la libertad de culto no están garantizados ni siquiera en países de mayoría cristiana.

Aunque estos incidentes difieren en naturaleza y gravedad, su frecuencia en un periodo de tiempo tan breve genera preocupación por la protección de los lugares de culto y el respeto a la libertad religiosa. Más allá de los daños materiales, estos ataques recuerdan que las amenazas a la libertad religiosa también pueden manifestarse a través de agresiones reiteradas contra las comunidades religiosas y sus lugares sagrados, incluso en los países occidentales.

En un discurso ante el Parlamento español el 8 de junio, el Papa León XIV subrayó que “la libertad de pensamiento, conciencia y religión” es “una cuestión decisiva para toda sociedad verdaderamente democrática”. También señaló que un Estado auténtico “reconoce la dimensión religiosa de la persona” y, por tanto, “no solo la respeta, sino que también la protege”.

Los recientes ataques contra iglesias en Europa y América recuerdan que la protección de la libertad religiosa implica no solo salvaguardar el derecho a creer, sino también garantizar que los lugares de culto sean respetados y protegidos.

– Filipe d’Avillez & María Lozano

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