«Aprendí que ACN es una obra de caridad nacida del amor», afirma el asistente eclesiástico internacional saliente

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El padre Anton Lässer deja ACN y será sustituido por el padre Friedrich Bechina, quien se incorpora a la fundación pontificia tras dos décadas de trabajo en el Vaticano. «Me estoy acercando más a donde está la vida de la Iglesia».

Tras más de tres años de servicio, el padre Anton Lässer deja su cargo como asistente eclesiástico de Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN). El padre Anton, austríaco de 65 años, ha sido llamado por sus superiores para regresar al servicio de la Congregación de la Pasión. A partir del 1 de octubre será sustituido por el padre Friedrich Bechina, de 60 años, también austríaco y miembro de la Familia Espiritual «La Obra» (Das Werk).

La función del asistente eclesiástico consiste en fomentar y fortalecer la vida espiritual en todos los niveles de ACN, proporcionar orientación y supervisión espiritual, promover la comunión eclesial y representar a la Iglesia y su autoridad pastoral en la vida y el trabajo cotidianos de la fundación. Como fundación pontificia, esta dimensión espiritual y eclesial es fundamental para la identidad, la misión y la actividad de ACN.

Mientras se prepara para su nueva misión, el padre Anton comparte lo que ha aprendido durante esta experiencia. Recuerda que, cuando comenzó a conocer ACN desde dentro y a visitar proyectos, quedó profundamente impresionado por la manera en que la Iglesia, a través de la fundación, consigue llegar incluso a las regiones más remotas para aliviar el sufrimiento. También le conmovieron especialmente la generosidad de los benefactores y la cercanía con la que ACN acompaña a sus socios de proyecto en todo el mundo.

«ACN hace posible lo imposible»

El padre Friedrich Bechina, también austríaco, se incorpora a ACN Internacional tras dos décadas de servicio en la Congregación para la Educación Católica —actualmente integrada en el Dicasterio para la Cultura y la Educación— en Roma. Aunque es nuevo en el cargo de asistente eclesiástico, conoce ACN y ha colaborado con la fundación desde hace años.

«Mi primer contacto con ACN fue a través de mis abuelos y mis padres, porque eran benefactores», recuerda. Más tarde, durante su trabajo para la Santa Sede en el ámbito de la educación superior, mantuvo una estrecha relación con miembros de ACN, especialmente con quienes trabajaban en proyectos educativos y becas.

Después de tantos años trabajando a nivel estratégico, el padre Bechina afirma que ahora siente que se acerca más a la realidad concreta de la Iglesia. «Tengo la impresión de que me estoy acercando más a donde está la vida de la Iglesia. Dejo atrás las grandes estrategias, que sigo apreciando porque son muy importantes, pero de poco sirven si no es posible llevarlas a la práctica sobre el terreno».

En ACN, añade, encuentra una organización cuyo propósito es «hacer posible lo que parece imposible», algo que, a su juicio, solo puede suceder gracias a las numerosas personas que entregan su energía, sus oraciones, su corazón y sus recursos para hacerlo realidad. «Formar parte de esto supone un gran reto y me produce una enorme alegría».

Con motivo del inicio de su mandato como asistente eclesiástico de ACN Internacional, el padre Bechina quiso dirigir un mensaje especial a todos los benefactores: «¡Gracias! Ustedes son quienes hacen posible todo esto».

El padre Friedrich Bechina recuerda que hacen falta recursos concretos para ofrecer educación, ayudar a las personas a crecer en la fe y construir infraestructuras donde puedan dar culto a Dios. Sin embargo, concluye destacando una realidad que ha descubierto a lo largo de su experiencia: «Aquí, en la sede internacional de ACN, escuchamos a quienes están necesitados y, al hacerlo, descubrimos que el Espíritu Santo ya estaba allí mucho antes que nosotros».

– Filipe d’Avillez

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