Los cristianos del sur del Líbano temen no poder volver nunca a sus hogares

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Los residentes cristianos de Yaroun, una localidad fronteriza del sur del Líbano, temen no poder volver nunca a la tierra de sus antepasados. El padre Charles Naddaf, párroco de la iglesia greco-católica melquita local, habló con «Ayuda a la Iglesia Necesitada» (ACN) sobre las preocupaciones de la comunidad.

«Yaroun está profundamente herida», afirma el P. Naddaf, de la parroquia de San Jorge. El 1 de mayo de 2026, el salón parroquial, que servía como iglesia improvisada, fue destruido, al igual que el centro juvenil parroquial y el convento de las Hermanas Salvatorianas Basilianas Melquitas y su escuela, que atendía a los niños de la localidad y sus alrededores, independientemente de su religión. A pesar del alto el fuego establecido el 17 de abril de 2026, que oficialmente sigue en vigor, la tensión sigue siendo alta y los combates continúan en el sur del Líbano. Actualmente, Yaroun es una zona de acceso restringido, lo que hace imposible evaluar plenamente los daños. «Esta es, sin duda, una de las mayores catástrofes que ha sufrido esta comunidad», explica el P. Naddaf a ACN International.

El P. Charles Naddaf (quinto por la izquierda en la primera fila) y una delegación en Yaroun en febrero de 2025
Foto tomada de Facebook

Yaroun tiene una población chiíta que representa aproximadamente tres cuartas partes, pero también cuenta con una presencia histórica de cristianos melquitas. Al encontrarse muy cerca de la frontera con Israel, ha sido objeto de intensos ataques en varias ocasiones desde octubre de 2023. El 9 de octubre de ese año, toda la población abandonó Yaroun por primera vez. La iglesia parroquial de San Jorge y varias viviendas, tanto cristianas como musulmanas, fueron destruidas en los primeros meses del conflicto, mientras que el resto de la comunidad sufrió graves daños. Tras el alto el fuego del 27 de noviembre de 2024, Yaroun volvió a ser objeto de una destrucción sistemática, con varias casas gravemente dañadas o arrasadas. Incluso la gran estatua de San Jorge, situada en la parte occidental de la localidad, fue demolida.

A medida que el acceso a la localidad volvió a ser posible, regresaron 15 familias cristianas cuyas casas no habían sido destruidas. Realizaron reparaciones provisionales, convirtieron el salón parroquial en una capilla temporal y comenzaron a celebrar de nuevo la Eucaristía. Sin embargo, su esperanza duró poco, ya que se reanudaron las hostilidades y todo quedó arrasado una vez más. El 2 de marzo de 2026, «todos los fieles abandonaron Yaroun», afirma el párroco. Las familias buscaron refugio en Rmeich, Aïn Ebel, en el distrito de Bint Jbeil, cerca de la frontera con Israel, y en varias otras localidades del Monte Líbano. «Desde el comienzo de la guerra, las familias se han visto desplazadas, en gran medida desamparadas, y viven en la incertidumbre», explica el P. Naddaf, que actualmente reside en el monasterio maronita de la Anunciación, en Rmeich.

Difíciles esperanzas de regreso

Más que la destrucción de la ciudad y el desplazamiento de sus habitantes, lo que preocupa a los residentes de Yaroun es el futuro del cristianismo en el sur del Líbano. «Los cristianos que han sido desplazados no eligieron esta guerra; lo único que piden es poder volver a sus hogares, vivir en paz con todos y permanecer en la tierra de sus antepasados», afirma preocupado el padre Naddaf.

El sacerdote no solo destaca la emergencia humanitaria de esta situación, sino también la angustia psicológica y espiritual de los desplazados. Cree que las familias necesitan, ante todo, recuperar la paz y la seguridad, sin las cuales nadie podrá reconstruir. Además, afirma, es importante que los habitantes desplazados de Yaroun sepan que no han sido olvidados.

– Cristophe Lafontaine

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