Un misionero advierte de que la gente se ha olvidado de Sudán, un país que actualmente atraviesa la peor crisis humanitaria del mundo, debido a una guerra civil que ya dura tres años.
Como ciudadanos del mundo, todas las personas compartimos la responsabilidad de construir la paz, incluso en lugares que el mundo ha olvidado, como Sudán.
Ese fue el mensaje que un sacerdote misionero en Sudán quiso transmitir en una entrevista con Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN).
«La Iglesia católica enseña que compartimos un hogar común. La distancia no debería ser un obstáculo. Lo que está ocurriendo en Sudán, lo que está ocurriendo en África, a los civiles, a los niños y a las mujeres, nos concierne a todos de alguna manera», afirma el padre Diego Dalle Carbonare, misionero comboniano con experiencia en Egipto, Líbano y Sudán.

«Un día, Dios nos juzgará, y muchos se sorprenderán cuando nos pregunte por las guerras olvidadas», advierte el P. Diego. «Como ciudadanos, tenemos el deber de pedir a nuestros gobiernos que hagan todo lo que esté en su mano para detener las guerras y regular el comercio de armas y de oro, que es lo que financia guerras como la de Sudán. Todos somos ciudadanos de países cuyos gobiernos deben rendir cuentas por su compromiso con la paz en el mundo, en todas partes. Por lo tanto, olvidarnos de Sudán, o de cualquier país africano, no es algo que debamos tomar a la ligera, ni nosotros ni nuestros gobiernos».
Sudán lleva años asolado por la guerra. El conflicto actual, entre facciones rivales del ejército, comenzó el 15 de abril de 2022. En marzo de 2025, las Fuerzas Armadas de Sudán recuperaron el control de Jartum de manos de las Fuerzas de Apoyo Rápido, lo que permitió a la comunidad cristiana regresar a la capital. Este fue un paso muy importante para los cristianos de Sudán, que antes de la guerra sumaban alrededor de un millón y, tras 27 meses, pudieron finalmente reanudar la práctica de los sacramentos en la ciudad, incluida la celebración de la misa y la confesión, esta última una ayuda importante para «pasar página del sufrimiento a la reconstrucción».
«La Palabra de Dios es poderosa»
El misionero advierte, sin embargo, que las almas no son lo único que hay que reconstruir en Jartum. Durante su estancia en Sudán, el P. Diego también fue profesor, y cuenta que muchas escuelas han perdido tanto alumnos como profesores a causa de la guerra. Ahora que están regresando, tendrán que ver si pueden seguir enseñando en las mismas escuelas o si necesitan reorganizarse. Muchas familias han huido del país o se han trasladado, y el P. Diego se empeña en compartir algunas de sus historias.
«Muchos profesores y sus familias tuvieron que ir de un lugar a otro; hay incluso personas que huyeron a Sudán del Sur, personas que estaban a punto de graduarse y de repente se encontraron sin trabajo y sin futuro. Algunos profesores fueron asesinados; uno fue capturado y torturado. Fue una historia trágica. Iba a casarse, podría haber llegado a ser director. Y, en cambio, sufrió una muerte lenta».
«Otra profesora, una viuda, no pudo marcharse de Jartum porque tenía que cuidar de su madre anciana. Las Fuerzas de Apoyo Rápido, un grupo paramilitar, querían robarle el coche y acudieron a su casa en repetidas ocasiones. Ella les dijo que se lo llevaran, pero no la dejaban en paz».
«Un día, la llevaron al interior y le dijeron que iban a matarla. Ella respondió: “Está bien, haced lo que debáis, pero recordad: el que a hierro mata, a hierro muere”. Sorprendidos, le preguntaron qué quería decir, y ella explicó: “Es del Evangelio, ¿no lo sabéis?”, y huyeron».
«Ella relató el episodio con calma, pero añadió: “La Palabra de Dios es poderosa”. Al día siguiente, regresaron y pidieron perdón».
«Estas y otras historias muestran cómo “la guerra puede sacar lo peor de una persona, pero también vemos muchos ejemplos de buenos samaritanos”», explica el P. Diego. La comunidad «necesita pastores», afirma, y por eso su principal petición a ACN es más oración. «Los misioneros dependen de las oraciones de amigos y desconocidos. ACN nos está prestando un gran apoyo en nuestro esfuerzo por reconstruir esta comunidad, pero aún queda mucho por hacer».
Ayuda a la Iglesia Necesitada reza por los cristianos de Sudán y ha llevado a cabo varios proyectos para apoyar a la Iglesia en su misión en todo el país. En la actualidad, hay 15 proyectos de la fundación pontificia en marcha en territorio sudanés.
– Daniel Castilla

