El arzobispo pide oraciones por Myanmar en el primer aniversario del terremoto

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Con motivo del primer aniversario del terremoto de Myanmar, ocurrido el 28 de marzo de 2025, el arzobispo Marco Tin Win de Mandalay —una de las zonas más afectadas— ha recordado, en una carta dirigida a los benefactores de «Ayuda a la Iglesia Necesitada» (ACN), el sufrimiento padecido por su pueblo y ha expresado su gratitud por la ayuda recibida.

«En los últimos años, el pueblo de Myanmar ha soportado una serie de crisis: la pandemia de COVID-19; la agitación política, los conflictos y los desplazamientos; el colapso de la economía; y repetidos desastres naturales», señala el prelado. «Estas dificultades podrían haber quebrantado la esperanza de muchas instituciones. Sin embargo, por la gracia de Dios, la unidad de los fieles y la generosidad de los sacerdotes, religiosos y catequistas han sostenido a nuestra Iglesia».

El arzobispo recuerda que el terremoto dejó «casas derrumbadas, pueblos destruidos y muchas familias que perdieron a sus seres queridos y todo lo que poseían», y destaca que «muchos continúan el difícil camino de reconstruir sus vidas».

También destaca la ayuda recibida de ACN: «En medio de este sufrimiento, su generosidad ha sido un poderoso signo de esperanza. Gracias a su apoyo, muchos heridos y desplazados recibieron alimentos, medicinas, refugio y consuelo. Más que una ayuda material, su bondad recordó a nuestro pueblo que no había sido olvidado».

A pesar de algunos avances en la reconstrucción, la situación sigue siendo frágil para muchas comunidades debido al conflicto armado en curso y a la falta de servicios básicos.

En este contexto, el arzobispo invita a la gente a vivir este momento a través de la fe: «Al acercarnos al Domingo de Ramos, recordamos cómo Jesús entró en Jerusalén con esperanza, aun cuando su camino lo llevaba a la Cruz. Nuestro pueblo conoce bien este camino: del sufrimiento hacia la esperanza».

«En efecto, somos un pueblo del Viernes Santo, que atraviesa el silencio y la incertidumbre del Sábado Santo, pero confiando en que llegará el amanecer de la Pascua». Y añade: «La Cruz no es el final; conduce a la Resurrección».

En comunión con la Iglesia universal, «guiados por nuestro Santo Padre, el papa León XIV», el arzobispo confía en que Myanmar «será testigo algún día del amanecer de la paz, la reconciliación y la renovación».

«A través de su compasión, ustedes nos ayudan a seguir siendo sanadores heridos y peregrinos de la esperanza entre nuestro pueblo. En nombre de la Arquidiócesis de Mandalay, de la Iglesia y del pueblo de Myanmar, les doy mi más sincero agradecimiento y les aseguro nuestras oraciones», concluye.

Ayuda a la Iglesia Necesitada invita a todos los benefactores y amigos de la organización benéfica a unirse al día de oración, penitencia y ayuno del 26 de marzo, convocado por la Conferencia Episcopal de Myanmar para pedir la paz, «especialmente en Oriente Medio y en Myanmar».

– Maria Lozano

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