Un vehículo para una vasta parroquia rural en la República Centroafricana

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Más de 70 pequeñas aldeas dispersas por la sabana africana pertenecen a la parroquia de San Miguel en Bozoum, al noroeste de la República Centroafricana. Se trata de una vasta zona subdesarrollada donde la mayoría de la población vive en la pobreza extrema. La Iglesia los acompaña, atendiendo todas sus necesidades espirituales, psicológicas y materiales. Sin embargo, las distancias son enormes y los sacerdotes a menudo deben afrontar travesías peligrosas a través de puentes precarios y caminos de tierra, que durante la temporada de lluvias se convierten en un verdadero lodazal. Asimismo, los suministros esenciales, como los medicamentos para el dispensario de la misión, deben ser transportados desde muy lejos, a veces incluso hasta el vecino Camerún.

Hace algún tiempo, el padre carmelita italiano Marco Poggi nos pidió ayuda para conseguir un vehículo todoterreno que necesitaba con urgencia y que pudiera afrontar las difíciles condiciones. Nos comentó que los gastos de reparación de su viejo vehículo se estaban convirtiendo en una carga insostenible. El motor estaba desgastado y la suspensión destrozada por los caminos llenos de baches, y las constantes averías estaban dificultando su labor parroquial y, con frecuencia, obligando a los fieles a esperar en vano a su sacerdote. 

Gracias a la generosidad de nuestros benefactores, pudimos reunir los 42,681 dólares necesarios para el nuevo vehículo todoterreno, que ya ha llegado, para gran alegría de todos los involucrados. El padre Marco les ha escrito para agradecerles: «No se trata simplemente de un vehículo que nos han proporcionado, sino que su ayuda ha hecho posible que miles de personas encuentren una nueva esperanza, reciban los Sacramentos, accedan a suministros médicos vitales, reciban educación y experimenten la realidad concreta de nuestra presencia entre ellos».

Cada kilómetro que podamos recorrer ahora será también fruto de vuestra generosidad. Os agradecemos no solo con palabras, sino también con nuestra oración diaria. Cada día, recordamos ante el Señor a todos aquellos que hacen posible nuestra misión. Que Dios os bendiga, los proteja y los colme de bendiciones.

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