La Iglesia en Uruguay, Argentina y Perú afronta realidades y desafíos muy distintos, pero comparte el mismo entusiasmo por la visita del Papa y la misma preocupación por su salud.
Los obispos de Uruguay, Argentina y Perú no ocultan su entusiasmo ante la próxima visita del papa León XIV, prevista del 6 al 17 de noviembre. Durante este viaje, el Pontífice visitará tres países y diez ciudades. Comenzará su recorrido en Uruguay y partirá el 8 de noviembre hacia Argentina. Del 11 al 16 de noviembre estará en Perú, para regresar a Roma el 17 de noviembre.
Durante una conferencia en línea organizada por la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN), tres obispos, uno de cada uno de los países anfitriones, hablaron sobre las realidades y desafíos específicos que León XIV encontrará a su llegada.
El cardenal Daniel Sturla, arzobispo de Montevideo, explicó que su pequeño país contrasta con el resto de América Latina por ser el más secularizado de la región. «Durante el último siglo, desde 1929, Uruguay ha atravesado un periodo de fuerte secularización. Solo el 33 % de los 3,5 millones de uruguayos se identifica como católico; un 28 % cree en Dios, pero no pertenece a ninguna Iglesia en particular; y otro 28 % se declara agnóstico o ateo, mientras que un 11 % profesa otra religión».
Esta realidad da lugar a fenómenos peculiares. «Por ejemplo, hemos conservado las celebraciones cristianas, pero con otros nombres. La Navidad es el Día de la Familia y la Semana Santa es la Semana de Turismo».
En este contexto, afirmó: «La Iglesia es libre para actuar, pero ocupa un lugar secundario. Nuestra Iglesia es pobre y pequeña, pero libre y hermosa. Ser sacerdote aquí es un servicio que se ofrece con humildad; no conlleva prestigio social, lo que deja al sacerdote libre para llevar una vida normal y dedicarse plenamente a su misión».
«Esperamos al Papa con mucha esperanza y cariño, colaborando estrechamente con el Estado», aseguró el cardenal a los participantes en la conferencia de ACN.
Argentina apuesta por los jóvenes
Aunque el papa Francisco era argentino, han pasado casi treinta años desde la última visita papal al país. El obispo auxiliar de Córdoba, Alejandro Musolino, explicó que la Iglesia local espera una participación masiva de jóvenes y quiere ofrecerles las mejores oportunidades para encontrarse con el Papa. «Acabamos de celebrar la 52.ª peregrinación juvenil a Nuestra Señora de Luján, el primer fin de semana de octubre, y participaron alrededor de 2,8 millones de personas. Queremos que todos los jóvenes tengan la posibilidad de encontrarse con el Papa, por lo que se celebrarán tres grandes misas al aire libre: una en Buenos Aires, otra en Córdoba y otra en Luján».
El obispo, que también forma parte de la Comisión Episcopal Nacional de Juventud, percibe «un sentimiento positivo entre muchos jóvenes que no encuentran la verdad ni en la globalización ni en las redes sociales y que buscan un sentido para su vida y para su fe».
Argentina tiene una población cercana a los 46 millones de habitantes, de los cuales aproximadamente el 63 % se identifica como católico. Sin embargo, «durante la pandemia tocamos fondo en muchos aspectos, incluida en la salud mental de los jóvenes. Hoy, la fortaleza espiritual es una fuente de esperanza. Sobre todo, el hecho de que la Iglesia haya creado espacios en los que los jóvenes puedan asumir responsabilidades parece haberles ayudado a sentirse parte de algo, a comprender que su voz importa, que sus acciones cuentan y que el espíritu misionero es esencial. Estos son aspectos que están cobrando fuerza y que queremos seguir cultivando para que den fruto».
El Papa León XIV «Vuelve a casa…»
Quizás la mayor expectación por este viaje se viva en Chiclayo, la diócesis de la que el papa León fue obispo durante ocho años mientras vivió en Perú. Su sucesor, Mons. Edinson Farfán, sabe que afronta desafíos distintos a los de sus colegas de Argentina y Uruguay. «Cuando venga a Perú estará volviendo a casa. No necesitamos presentarle el país, porque conoce perfectamente la Iglesia peruana», aseguró durante la conferencia de ACN.
Mons. Farfán cree que el Papa está especialmente preparado para abordar los problemas concretos de un país donde cerca del 80 % de los 35 millones de habitantes se identifica como católico. «Lo primero que hará será transmitir un mensaje de comunión, de construcción de puentes, de diálogo y de encuentro. Ese será uno de los temas más importantes. En todos sus discursos hablará de comunión y, como buen agustino, fundamentará ese mensaje en el misterio trinitario».
«También hablará de la Amazonía. De hecho, será el primer Papa que celebrará una misa en la Amazonía peruana. La paz es otro tema muy importante para él, y nos animará a trabajar por ella. Hablará asimismo de los problemas que afronta el país, como la lucha contra la corrupción y el crimen organizado, así como de los esfuerzos por fortalecer la democracia», concluyó el obispo.
Preocupación por la salud del Papa
El Papa León acaba de ser sometido a una intervención quirúrgica para extirpar un nódulo maligno en el pulmón. Aunque el Vaticano ha confirmado que el viaje a América Latina sigue previsto, todos los obispos que participaron en la conferencia insistieron en que la prioridad es su recuperación.
«Esperamos esta visita con mucha ilusión y alegría. Deseamos que el Papa se recupere pronto, rezamos por una pronta mejoría y esperamos que disfrute de su visita, porque nosotros disfrutaremos de su presencia. Sin embargo, también queremos que él disfrute de nosotros, que nos confirme en la fe, y para eso queremos que venga con buena salud y cuando se sienta realmente preparado», afirmó el obispo auxiliar de Córdoba.
Un continente de fe vibrante
El continente que visitará León XIV es uno de los más dinámicos para el catolicismo en la actualidad. Durante la rueda de prensa, Luis Vildoso, director de proyectos de ACN para América Latina, ofreció algunas claves sobre la importancia pastoral de la región: «Alrededor del 48 % de los católicos del mundo vive en América. Además, la región cuenta con 72 territorios de misión, más que cualquier otra región donde está presente la Iglesia. De ellos, 18 se encuentran en un solo país, Perú, que cuenta con 10 prelaturas territoriales y 8 vicariatos apostólicos».
«En América Latina, un sacerdote atiende o acompaña a unos 7,500 católicos. En África, otro continente con gran dinamismo eclesial, esa cifra es mucho menor, al igual que en Estados Unidos. En Cuba, un sacerdote atiende por término medio a 20,000 fieles y, en Honduras, a 14,000. A ello se suman las enormes distancias, las regiones andinas, la Amazonía y las grandes ciudades. Todo esto nos lleva a reconocer que sigue siendo una región prioritaria. La Iglesia en América Latina tiene un papel fundamental que desempeñar y una contribución vital que ofrecer a la Iglesia universal», explicó Luis Vildoso.
Desde 2021 y hasta octubre de 2026, ACN ha destinado más de 13,4 millones de euros al apoyo de la Iglesia en Perú, Argentina y Uruguay. En este periodo, la fundación ha financiado 903 proyectos pastorales, incluyendo ayuda a la subsistencia de sacerdotes y religiosos, formación, construcción y reparación de infraestructuras eclesiales, estipendios de misa, literatura religiosa y medios de transporte para la evangelización. Del total de la ayuda, más de 7,3 millones de euros se han destinado a Perú, cerca de 4,4 millones a Argentina y más de 1,6 millones a Uruguay, contribuyendo al fortalecimiento de la misión de la Iglesia en algunas de las regiones más vulnerables y alejadas de estos países.
– Filip d’Avillez
