En los Evangelios leemos que “no solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” (Mateo 4.4). Aquí se revela la profunda verdad de que no somos solo seres físicos, sino que también tenemos profundas necesidades espirituales. Esto es algo que la Iglesia reconoce desde hace tiempo y que se manifiesta en la atención integral al enfermo como persona en su totalidad, tal y como refleja la labor vital de los capellanes de hospital.
Desde 2022, el padre Taras Viliura es capellán de la Clínica de San Lucas, en la archieparquía greco-católica ucraniana de Ivano-Frankivsk. Como parte de su consideración del paciente como un ser humano integral, la clínica ofrece cuidados paliativos además del tratamiento médico y diagnósticos. Una parte esencial del ministerio del padre Taras es el acompañamiento espiritual a los pacientes que reciben cuidados paliativos. Para los enfermos con enfermedades graves o terminales, la atención pastoral y la administración de los sacramentos, como la unción de los enfermos, revisten una importancia especial.
Sin embargo, en esa región escasean las camas en centros de cuidados paliativos, lo que significa que muchos enfermos que los necesitan pasan gran parte de su tiempo en casa. La guerra en Ucrania ha provocado que muchas personas, especialmente de las generaciones más jóvenes, ya no se encuentren en sus ciudades natales, ya sea porque han abandonado Ucrania o porque están prestando servicio en el ejército. Como consecuencia, muchos enfermos están sin su familia y carecen de una red de apoyo. Ese era el caso de Olena, de 78 años: sus hijos se habían mudado al extranjero y ella vivía sola. Cuando el padre Taras comenzó a visitarla, ella estaba sumida en el miedo y la soledad. El padre Taras pudo ayudarla hablando y rezando con ella. “Padre, usted ha hecho que me sienta vista y no olvidada”, le dijo ella.
El padre Taras visita cada día a personas como Olena y, además, también brinda apoyo a las familias de los pacientes, celebra la Santa Misa, oye confesiones y atiende llamadas urgentes para ofrecerles a los enfermos ayuda y los sacramentos en los últimos momentos de sus vidas.
Por otra parte, el padre Taras no solo visita a los numerosos enfermos de la ciudad de Ivano-Frankivsk, sino también a los de los alrededores, que, en ocasiones, viven a más de diez kilómetros de distancia. Sin embargo, el transporte público no siempre es fiable y no resulta práctico depender de él a diario; además, las dificultades del terreno, el clima y los costes hacen inviable el uso diario de bicicletas y taxis. Por ello, el padre Taras nos ha pedido ayuda para adquirir un vehículo adecuado que le permita llevar a cabo su ministerio. ¿Quieres ayudar al padre Taras a atender a algunos de los más necesitados?

