Oriente Medio: la Semana Santa comienza marcada por la cruz

ACN expresa su preocupación por las restricciones al Domingo de Ramos en Jerusalén, Siria y Gaza, y muestra su apoyo a los cristianos de Tierra Santa


La fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN) expresa su profunda preocupación por los acontecimientos ocurridos durante la celebración del Domingo de Ramos, el 29 de marzo de 2026, en Jerusalén, Gaza y Siria, donde las comunidades cristianas vivieron esta jornada en un contexto de tensión, restricciones y riesgo.

En Jerusalén, la policía israelí impidió el acceso al Santo Sepulcro a Su Beatitud el cardenal Pierbattista Pizzaballa, patriarca latino de Jerusalén, así como al Custodio de Tierra Santa, fray Francesco Ielpo, quienes debían presidir la celebración de la misa del Domingo de Ramos. Este hecho ocurrió en uno de los días más significativos del calendario cristiano y supone, según declaraciones de las autoridades eclesiales locales, una grave limitación de la libertad de culto en la Ciudad Santa.

Este incidente se produjo además en un contexto ya marcado por la cancelación de la tradicional procesión del Domingo de Ramos en el Monte de los Olivos por motivos de seguridad, lo que ha incrementado la inquietud entre los fieles y las comunidades cristianas locales, cuya presencia en Tierra Santa continúa siendo frágil.

Al mismo tiempo, en Gaza, la parroquia católica vivió el Domingo de Ramos en condiciones especialmente difíciles. Según ha podido saber ACN, la celebración tuvo lugar en un ambiente tenso y bajo la lluvia. “Hubo muchos disparos sobre la línea militar israelí establecida durante el alto el fuego de octubre de 2025 y cayeron fragmentos de metralla sobre el tejado”, informó el padre Gabriel Romanelli a ACN.

Debido al peligro y tras varios intentos, la parroquia tuvo que renunciar a adornar con ramas de palma la cruz que domina la iglesia. En el frontispicio que la sostiene son visibles las huellas de los bombardeos, mientras que la cruz ha permanecido intacta, lo cual constituye un signo fuerte en vísperas de la Pascua.

El clima de incertidumbre entre los cristianos también se extiende a Siria, donde se cancelaron las procesiones del Domingo de Ramos en varias ciudades, entre ellas Damasco y Alepo, debido a la inseguridad persistente y como signo de solidaridad tras el reciente ataque contra una localidad con mayoría cristiana. Las celebraciones litúrgicas se realizaron dentro de las iglesias, en un clima de prudencia y oración.

El ataque contra la localidad de Suqaylabiyah (Sqelbiyeh), en la provincia de Hama, se registró en la noche del 28 de marzo. Según fuentes locales, habitantes de un pueblo vecino atacaron la comunidad tras un conflicto previo. Durante el incidente, varias tiendas fueron saqueadas y una estatua de la Virgen María fue destruida. La situación fue finalmente contenida, pero el suceso generó gran inquietud entre la población.

El padre Dimitrios, sacerdote de Sqelbiyeh y socio del proyecto ACN, explicó en declaraciones a la fundación que el ataque fue inesperado y que no había señales claras en los días previos. Aunque se habían producido incidentes similares anteriormente, estos habían sido limitados. Según el sacerdote, la incitación en redes sociales habría influido en algunos jóvenes y contribuido a la escalada de la tensión.

El sacerdote subrayó que las relaciones entre las distintas comunidades religiosas en la región siguen siendo generalmente buenas y que actualmente se están realizando esfuerzos para contener la situación. “Hoy hay ansiedad, tensión y algo de miedo, y la gente se ha quedado en sus casas”, señaló. También explicó que, por motivos de seguridad, se cancelaron las celebraciones exteriores del Domingo de Ramos, mientras que las misas y oraciones dentro de las iglesias continuaron con normalidad.

Por su parte, Mons. Joseph Tobji, arzobispo maronita de Alepo, explicó en su homilía del Domingo de Ramos que la cancelación de las procesiones en Alepo no se debió al miedo, sino a un gesto deliberado de solidaridad con las comunidades atacadas. Asimismo, indicó que la decisión constituye también una forma de protesta contra la proliferación de armas en el país y la presencia de armamento fuera del control del gobierno oficial.

En este contexto, responsables eclesiales han advertido en varias ocasiones de una creciente inquietud entre los cristianos por el futuro de Siria. Algunos líderes de la Iglesia, como el arzobispo Jacques Mourad, han señalado que existe un temor creciente ante la falta de libertades y el riesgo de marginación, lo que alimenta el miedo a una progresiva islamización de la sociedad.

Mientras tanto, en el sur del Líbano, las comunidades cristianas celebraron las procesiones del Domingo de Ramos a pesar de los continuos ataques. Bajo la lluvia y en un contexto de tensión, tras los numerosos ataques que han causado la muerte de un sacerdote católico y la evacuación forzada de varias aldeas cristianas, los fieles participaron en las celebraciones, ofreciendo un testimonio de fe y esperanza en medio del dolor.

Ante esta situación, ACN expresa su cercanía y solidaridad con el Patriarcado Latino de Jerusalén, la Custodia de Tierra Santa y todas las comunidades cristianas afectadas.

«Pedimos el respeto efectivo de la libertad religiosa y del statu quo que regula los derechos y el acceso a los Lugares Santos de Jerusalén, para que los fieles puedan vivir su fe sin obstáculos, especialmente durante los días santos», señala Regina Lynch, presidenta ejecutiva de ACN Internacional.

“ACN invita asimismo a los fieles de todo el mundo a unirse en oración por los cristianos de Tierra Santa, y todo Oriente Medio, y por la paz en Jerusalén y en toda la región. Que esta Semana Santa, marcada por la prueba y la incertidumbre, sea también un tiempo de esperanza, reconciliación y fe en la Resurrección”, concluye.

En medio de la incertidumbre y el dolor, la cruz vuelve a alzarse como signo de esperanza para los cristianos de Oriente Medio. Hoy, más que nunca, su fe necesita ser sostenida con oración, cercanía y solidaridad concreta.