Apoyo a los encuentros periódicos de los 37 sacerdotes de la Diócesis de Multán
Ser sacerdote en Pakistán es una dura tarea: la mayoría de ellos se encargan de territorios vastísimos y la amenaza de los extremistas va en aumento. Los cristianos son víctimas de la violencia y de falsas acusaciones de blasfemia, pero también en la vida cotidiana están expuestos a numerosas hostilidades y a la discriminación. La mayoría de ellos pertenecen al estrato más bajo de la sociedad. De los sacerdotes no esperan solo ayuda pastoral y espiritual, sino que acuden a ellos en busca de ayuda en todas las situaciones de necesidad. Cuando muere un campesino que trabajaba como siervo para…

