Ayuda al sustento para 22 religiosas y un religioso

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La República de Moldavia limita al oeste con Rumanía y al este, norte y sur con Ucrania. Este pequeño país, que se independizó en 1991 tras la desintegración de la Unión Soviética, es uno de los más pobres de Europa. Una parte importante de la población adulta pasa periodos más o menos extensos en el extranjero para ganar dinero, y entonces, los niños y los ancianos se quedan solos. Por desgracia, algunas madres tardan años en regresar o no vuelven nunca porque son víctimas de la trata de personas, forzadas a prostituirse. Se calcula que unos 100,000 niños se ven afectados por la migración laboral de sus padres, lo cual los aboca a valerse por sí mismos o a ser cuidados por unos abuelos que, a menudo, también necesitan ayuda.

22 religiosas católicas y un religioso de ocho congregaciones diferentes están allí al servicio de los pobres y los abandonados, los enfermos, los ancianos y los niños. Ofrecen consuelo y se ocupan de la educación de los niños que están solos. Además, participan activamente en la catequesis de las parroquias y realizan las tareas de sacristán, necesarias para que la Santa Misa se celebre de forma digna y hermosa, y para que las iglesias estén cuidadas y decoradas.

El obispo, Mons. Anton Coşa, está muy agradecido por el servicio de los religiosos. Sin embargo, la Iglesia católica de este país del sudeste de Europa es pequeña y depende urgentemente de ayuda del extranjero. La situación económica, que se ha agravado aún más por la guerra en Ucrania, ha reducido aún más las colectas, pues, en su mayoría, los apenas 20,000 fieles católicos solo pueden aportar ‘el óbolo de la viuda’.

Nosotros les hemos prometido a estos 23 religiosos para este año una ayuda total de 23.000 euros para sus gastos de manutención, a saber, 1.000 euros por persona. Porque ellos prestan su servicio desinteresadamente, al tiempo que también sufren la fuerte inflación. ¿Quién quiere ayudarlos a seguir llevando consuelo y esperanza a tantas personas?

Tu donativo puede cambiar la vida de niños, ancianos y enfermos que hoy están solos.
Con tu ayuda, las religiosas y religiosos en Moldavia podrán seguir ofreciendo consuelo, educación y fe a los más vulnerables.