Ayuda al sustento de 29 religiosas de la diócesis de San Jacinto

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En Ecuador, la pobreza y la violencia dificultan la vida de gran parte de la población. La desigualdad social va en aumento y muchas familias están rotas. Los que pueden abandonan este país sudamericano en busca de un futuro mejor en otro lugar.

Allí, muchas familias necesitan ayuda, y la Iglesia es en este sentido su principal punto de referencia. Sobre todo las religiosas son auténticos ángeles benefactores para muchas personas necesitadas.

En la diócesis de San Jacinto trabajan 29 religiosas de seis congregaciones diferentes que acompañan a familias en dificultades; apoyan a los afligidos; preparan a los fieles para recibir los sacramentos como el bautismo, la primera comunión, la confirmación y el matrimonio; ofrecen refugio a niños y jóvenes que sufren violencia; gestionan comedores sociales y ayudan a los pobres con alimentos, medicamentos y otros artículos de primera necesidad.

Para el obispo, Mons. Gustavo Adolfo Rosales Escobar, el valor del servicio de las religiosas es inestimable. “Su testimonio, su catequesis, sus visitas domiciliarias, su atención a los enfermos y su servicio a la liturgia son fundamentales para la preservación de la fe”, asegura. Sobre todo en lugares donde no residen sacerdotes, son ellas las que están presentes y encarnan la presencia de la Iglesia. Por desgracia, en Ecuador hay muy pocos sacerdotes y la mayoría atiende simultáneamente dos o tres parroquias: allí, por cada 14,000 fieles hay un solo sacerdote.

Entre las religiosas de la diócesis hay también dos comunidades contemplativas, cuyos conventos son, por así decir, ‘oasis de oración’. A los fieles les gusta acudir a ellos para encontrar paz y silencio para la oración y el acompañamiento espiritual. Algunos también pasan allí unos días de reflexión para retirarse de la vida cotidiana y buscar a Dios.

Sin embargo, la crisis económica generalizada y el aumento del coste de la vida afectan gravemente a las religiosas, que sin ayuda externa no podrían llevar a cabo su misión. Por eso, nosotros les hemos prometido apoyarlas este año con un total de 9.150 euros para que puedan dar continuidad a su valioso servicio.

Tu donativo sostiene a quienes mantienen viva la fe allí donde casi no hay sacerdotes. 🙏
Con tu ayuda, las religiosas podrán continuar su misión pastoral y su entrega silenciosa al servicio de la Iglesia.