El arzobispo Kulbokas describe la realidad del frente y el papel de los sacerdotes que acompañan a los soldados.
El nuncio apostólico en Ucrania, el arzobispo Visvaldas Kulbokas, ha descrito la situación en el país como «muy difícil», destacando el impacto de los ataques continuos sobre infraestructuras, el empeoramiento de las condiciones humanitarias y un creciente sentimiento de agotamiento en toda la sociedad.
En una reunión con la fundación pontificia internacional Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN), el Nuncio explicó que los meses de invierno han sido especialmente duros, dejando a muchas familias sin calefacción ni electricidad. Aunque las organizaciones humanitarias continúan proporcionando ayuda, incluyendo generadores y equipos básicos de cocina, la magnitud de las necesidades sigue siendo considerable.
En muchas partes del país, la vida diaria sigue marcada por la inseguridad. En las zonas cercanas al frente, el movimiento está restringido a ciertas horas debido a la actividad de drones y la presencia de minas, mientras que el acceso al agua, la comida, el combustible y la atención médica es una preocupación constante.
La guerra también está teniendo un impacto profundo en niños y familias, según explicó el nuncia en el encuentro. En algunas regiones, los niños asisten a la escuela en refugios subterráneos, adaptándose a una realidad marcada por bombardeos continuos. Los movimientos demográficos continúan transformando comunidades enteras, con algunas ciudades experimentando un fuerte descenso de residentes, mientras que otras reciben desplazados de las zonas más afectadas.
A pesar de estos desafíos, la Iglesia continúa sigue activamente presente. Sacerdotes, trabajadores religiosos y pastorales proporcionan tanto asistencia humanitaria como apoyo espiritual a quienes los que más lo necesitan. El arzobispo Kulbokas ofreció una visión más precisa de la realidad de la línea del frente, donde es imposible reunir a muchas personas. “Los sacerdotes van al frente y acompañan a los soldados en las zonas más expuestas y vulnerables”, explicó. La actividad militar más intensa, incluyendo armas pesadas y bombardeos, suele tener lugar más atrás.
«Muchas veces su función es simplemente acompañarles , rezar y celebrar la misa, normalmente bajo tierra, a menudo en situaciones de peligro constante debido a la amenaza de un ataque», dijo el Nuncio,
«La sed de Dios aumenta drásticamente contra más cerca de la línea del frente», explicó el arzobispo Kulbokas, señalando una creciente búsqueda de sentido y fe tanto entre civiles como entre miembros de las fuerzas armadas.
El arzobispo Kulbokas también compartió una historia personal que ilustra este despertar espiritual. Habló de un joven desplazado por la guerra que, al principio, ni siquiera sabía qué era una cruz ni qué significaba una iglesia. Cuatro años después, tras recibir apoyo de un sacerdote, el joven compartió personalmente su historia con el nuncio durante una visita al seminario, donde acaba de ingresar.
Abordando desafíos humanitarios y diplomáticos más amplios, el arzobispo Kulbokas se refirió a la situación de los detenidos, las personas desplazadas y el retorno de los niños. En este contexto, destacó el papel de la santa sede, que participa en esfuerzos para facilitar el diálogo, apoyar iniciativas humanitarias y promover soluciones, aunque estos procesos siguen siendo complejos y requieren una coordinación internacional sostenida.
Tras varios años de conflicto, los signos de agotamiento son cada vez más evidentes. El Nuncio se refirió a la interrupción del sueño debido a ataques nocturnos y a una reducción de la capacidad de trabajo. No obstante, los ucranianos se adaptan a circunstancias extremadamente difíciles, a veces sin servicios básicos como calefacción o electricidad.
Hablando ante la delegación de ACN que actualmente visita Ucrania, el Nuncio expresó su gratitud por el continuo apoyo de la organización benéfica a la Iglesia en el país, especialmente a través de proyectos que ayudan a sacerdotes, religiosos y trabajadores pastorales en las regiones más afectadas.

















