Un coche para la pastoral penitenciaria

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Los capellanes de prisiones no dejan de hacer hincapié en la importancia de acompañar a los reclusos y a sus familias. No es raro que los delincuentes se reformen, se arrepientan de sus actos y se conviertan en miembros útiles de la sociedad, que los presos inocentes se salven de la desesperación, que personas que nunca han experimentado nada bueno conozcan la Buena Nueva de Cristo, que las familias se salven de la ruptura y, a menudo, de la amarga miseria, y que muchas almas encuentren a Cristo.

La atención pastoral a los presos y sus familias es también una cuestión importante para la Iglesia copta católica de Egipto. Lamentablemente, allí la tasa de criminalidad es alta. Pero, a menudo, las familias también pierden su sostén económico porque el marido o el padre no pueden pagar sus deudas, y es que la situación económica en Egipto es mala, hay mucho desempleo y el coste de la vida ha aumentado considerablemente. Así, a menudo son los que ya son pobres y están marginados los que acaban en la cárcel y, por lo tanto, caen en un círculo vicioso. Para sus familias es una catástrofe.

Los sacerdotes acuden a las cárceles y celebran allí la Santa Misa, escuchan confesiones y acompañan pastoral y psicológicamente a los reclusos que así lo desean. De este modo, los preparan para su reinserción en la sociedad. Además, los sacerdotes también ponen de su parte para que los reclusos reciban la atención médica necesaria y para que sean tratados humanamente. Finalmente, también son un importante vínculo entre los reclusos y sus familias, y atienden a los familiares de los presos, a menudo incluso ayudándolos económicamente y encargándose de que sus hijos vayan a la escuela.

En Egipto, las cárceles se encuentran muy lejos de las zonas residenciales, en el desierto, y la ciudad más cercana puede estar a entre 150 y 300 kilómetros de distancia. Por eso, los sacerdotes tienen que recorrer largas distancias cada semana para atender a los reclusos. Cuando van a las prisiones, a menudo llevan consigo en el coche a familiares de los reclusos que, de otro modo, no tendrían forma de visitar al marido, hermano o padre. Estos viajes también ofrecen la oportunidad de mantener conversaciones más profundas y prolongadas y de rezar en común.

Para la pastoral penitenciaria en la diócesis de Minia nos han pedido ayuda para adquirir un vehículo para dichos desplazamientos, y nosotros queremos contribuir con 20,000 euros.

Tu ayuda puede devolver esperanza donde parece no haberla. 🤍Con tu donativo haces posible que los sacerdotes sigan llegando a las cárceles. Dona hoy y sé parte de este camino de misericordia y reinserción.